Diario de un aficionado en la eterna Cola del Falla

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EL RINCON DEL AFICIONADO: Diario de un aficionado en la eterna Cola del Falla

Y antes incluso de ponernos tuvimos que escuchar los típicos comentarios de siempre: “Estáis locos”, “Como se nota que estáis aburrido”, “El que se pone en la cola es porque no tiene nada que hacer”, y un largo etcétera de gente que no entiende cómo funciona de verdad esto del carnaval. La cola del Falla no es una cola de “motivados”, ni de “gente aburrida”, es una cola de aficionados, de ilusión, de unión por una misma afición donde por unos días tus vecinos de cola se convierten, por llamarlo de algún modo, en tu familia, en compañeros de convivencias, risas, cantes, charlas…
Y esto es lo que muchos hemos vivido…

Día 1

Todo empezó con una foto subida a twitter, de repente empiezan las dudas “¿ya nos vamos a poner?” “es demasiado temprano” “si, vamos ya que si no, no conseguimos entradas” opiniones diferentes dentro de un mismo grupo. La decisión, “que vaya yendo el que pueda ya, pille sitio y ahora nos vamos reuniendo poco a poco allí” fue la que marcó el principio de unos días llenos de esperanzas para alcanzar un rinconcito en el Falla.Ocho y media de la tarde, llegamos a la cola cargados de mantas, sillas, paraguas, sombrillas, plásticos… cualquier cosa es buena para pasar tres noches a la intemperie. Por suerte somos de Cádiz (que hasta eso nos han criticado luego, el poder ir un rato a casa a cambiarte o descansar un rato)y tenemos casas donde descansar un poco, así que, como si del calendario del COAC se tratase, trazamos un plan de “rotaciones” de 7 amigos quebuscan sólo que alguien pueda marcharse de vez en cuando a descansar. Entre cigarro y cigarro el resto de aficionados va llegando. Suena una guitarra y empiezan las coplas. Ya huele a carnaval.
La duda es evidente en nuestra parte de la cola, “¿Tendremos entrada? Todos están para el mismo día y nos hemos enterado que aunque haya dos personas en esa parte guardando sitio son 20 en el grupo” “Si, nos llega de sobra” “A mí me da que no, pero hay que intentarlo”. Entre duda y duda la gente se va sumando a la cola. Llega la noche, el silencio y el frío cada vez es mayor.

Día 2

¡Anda! ¡El ayuntamiento se acuerda un poco de la gente de la cola! ¡Qué sorpresa! ¡Nos ponen cuatro baños portátiles!
El grupo de al lado ya no es tan desconocido, conocemos sus nombres, sus gustos… Cuando no estamos en la cola (que es poco tiempo) nos enteramos de alguna que otra novedad y de rumores, muchos rumores sobre las entradas que no sabemos a ciencia cierta si deberíamos creernos. El día va pasando tranquilo y normal. Llega de nuevo la noche. El grupo decide ir a cenar a la cola todos juntos a pesar de no estar en sus horas de rotación,otras cuantas coplas, charlas sobre las entradas, novedades del carnaval, cotilleos, fútbol… Todo es bueno para que el tiempo pase rápido. De nuevo comienza el silencio (salvo el ronquido de mi vecino y la genial idea de algún gracioso de turno que se dedica a ir gritando mientras pasa por al lado de la cola para despertar a quien pueda), la noche se hace fría, pero ya falta menos.

Día 3

“¡Que ganitas de carnaval!” La mañana pasa tranquila. De repente un bullicio de personas interrumpe. Vemos que donde había dos personas se quieren meter un grupo bastante cantoso que hace que estemos aún más lejos de las taquillas. La gente empieza a quejarse y llega la policía “os tranquilizáis y os ponéis de acuerdo o desalojamos la cola” comentan. En cuestión de tiempo todo se va calmando. Ahora es el viento quien empieza a soplar bastante fuerte y nuestros plásticos después de dos días empiezan a sufrir daños, nos queda una noche larga de lluvia, hay que hacer arreglos. Llega la noche, los grupos cada vez son más grandes y el espacio es más pequeño “¿de dónde ha salido tanta gente?” nos preguntamos. Definitivamente no hay duda, no conseguiremos entradas, pensamos. No sé si por esperanza, por ilusión, por ganas, o por el tiempo ya que llevamos, decidimosquedarnos para ver al menos el desenlace de esta odisea. Noche fría, lluviosa y con viento, los plásticos aguantan medianamente bien, pero empiezan a calar…

Día 4.

Visto lo visto, decido irme a casa para intentarlo por internet, mientras me guardan mi sitio en cola (mi amiga y mi hermana lo intentaban también desde sus ordenadores). A las siete de la mañana todo el mundo empieza a recoger los chiringuitos improvisados y a ponerse listos para cuando abran las taquillas. Nueve y media de la mañana, parte de la esperanza se desvanece, no ha habido suerte por internet. Teníamos 3 ordenadores y una tablet desde fuera y el resto estaban en cola. Los nervios están más despiertos que nunca y el cansancio es tan notable que lo único que deseas es o conseguirla o que digan que se han agotado para poder irte a casa.
¡Por fin las diez! En nueve minutos ya no hay entradas por internet, pero de 4 dispositivosque teníamos sólo uno consigue ver la página y nos informa de que ya no quedan, ¿cómo es posible? ¿9 minutos y ya no hay entradas en internet? A mi ni siquiera me dio tiempo a entrar en la página. La última esperanza sigue viva, aún nos queda la oportunidad de la cola. Después de haberlo intentado por internet vuelvo a las taquillas de Carranza a las diez y media, nada más llegar veo a gente peleando por X o por Y, el cansancio es tan grande que por cualquier cosa se habla más alto de lo normal. Siento envidiasana de esa gente que sale feliz de la taquilla con su entrada del quince. Observo la tantísima gente que tenemos delante, que no entiendo de donde han salido tantos, y me doy cuenta que es imposible conseguir entrada. Mis peores temores se corroboran, 12.15 de la mañana. El día 15 se agota. Poco tiempo después el 17. Aún tengo unas 150 personas o más delante, pensaba intentarlo con alguna otra sesión pero el cansancio nos puede y nos vamos de la cola “¿150 personas delante todavía?, a este paso, cuando llegue, no hay para ninguna sesión” A la una y media sin ninguna entrada. La aventura ha terminado y no ha habido suerte…

Algunos se sentirán identificados con todo lo escrito arriba, a otros tal vez les haga gracia, a otros tal vez les de coraje, o incluso pena. Y algunos seguirán llamándome loca, o me dirán que me lo advirtieron…Pero lo ciertoes quedespués de cuatro días en la cola, no tengo entrada (y al igual que yo muchísimas personas) pero estoy segura de que hay gente que no ha movido un dedo y tienen su palquito en el Falla, es lo mismo de siempre, la eterna condena del aficionado que aún no consigo entender. ¿Cómo creéis que podemos sentirnosahora cuando vemos la reventa? ¿Cómo es posible que aun queriendo evitar esto la venta de la segunda entrada en taquilla sea sin dni, ni nombre? ¿Cómo es posible que haya tan pocas entradas? ¿Dónde están las entradas de protocolo q se iban a “dar” al aficionado? ¿Serían ciertos los rumores creados de que no se respetó el 50% de taquillas y se vendieron menos con respecto a internet?Preguntas sin respuesta que cada año nos hacemos pero que siempre se repiten. Es indignante lo que hacen con el aficionado, quieren evitar una cola pero no toman medidas para ello, quieren evitar la reventa y hay entradas ya en internet por 300€… de verdad, no me lo explico. Esto es carnaval señores y, a pesar de todo, estamos completamente enamorados de esta fiesta…y como dijo un sabio: el amor es ciego.

Inma Villalobos(@inmavi91)
Si quieres leer más artículos carnavaleros visita este otro RiconcitoCarnavalero: http://laciudaddelasnubes.com/category/rincon-carnavalero/

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